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Disciplina

Al igual que los niños, nuestras mascotas, especialmente los cachorros, necesitan la disciplina y límites para sentirse más seguros, esto no significa que haya que agredirlos física ni psicológicamente; sólo decidir qué debemos direccionarlos con mucha paciencia y sobre todo mucho amor hacia el estilo de vida que llevamos cada uno de nosotros en compañía de nuestras seres queridos, para obtener los mejores resultados, tenemos que ser consecuentes y perseverantes dando continuidad en su disciplina a lo largo de su vida.

10 cuidados básicos para una mascota (5 de 10) ¡Disciplina!

¿Cómo podemos disciplinar a nuestra mascota?

- Establece en tu casa tus propias normas y límites entre los miembros humanos del hogar antes de traer a un perro a casa.

- Asegúrate de que todos los miembros humanos están en común acuerdo en cuanto a lo que se le va a permitir y lo que no.

- Compórtate siempre de un modo firme y claro con tu perro respecto a las normas ya establecidas.

- Empieza a hacerle respetar las normas desde el mismo día en que llegue a tu casa, tu perro no entenderá el concepto de "días especiales" o "vacaciones".

- Concentra siempre tu energía firme y serena cuando vayas a corregir un comportamiento incorrecto.

- Ofrécele a tu perro una alternativa frente al comportamiento prohibido.

- No impongas reglas si te sientes frustrado, enfadado, emotivo o cansado, espera a que puedas responder con serenidad ante el comportamiento de tu perro.

- No grites ni golpees a tu perro enfadado. ¡Nunca!

- No pretendas que tu perro te lea el pensamiento.

- No esperes que tu perro siga normas que no han sido planteadas de un modo consciente.

- No refuerces ni apoyes una actitud temerosa o agresiva.

- No recompenses a tu perro con golosinas o caricias si no se encuentra en una actitud serena y sumisa, o activa y sumisa.

"...Si el amor bastara para conseguir hacer de tu perro una mascota perfecta, pensaría: - "tanto me quiere mi dueño que hoy no voy a perseguir a ese gato", pero es obvio que tu perro no razona de ese modo; No es capaz de racionalizar o meditar sobre su propio comportamiento. Eso debería bastarnos para no permitir que un animal nos saque de nuestras casillas. Nunca debemos corregirle empujados por la ira o la frustración, cuando intentas corregirle enfadado, sueles ser tú quien está más fuera de control que el perro, y es tu necesidad la que estás satisfaciendo, no la del animal, además de un modo muy poco saludable. Tu perro notará tu inestabilidad y en muchos casos repetirá con más insistencia el comportamiento no deseado.

No olvides nunca que tu perro es tu espejo, y su comportamiento será siempre, en cierto modo, reflejo del tuyo propio...."

Etiquetas: PuppyBlog

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